martes, 21 de agosto de 2012

Nunca olvidaré mi cara de gilipollas cuando por primera vez me acariciaste la mano durante horas, la segunda vez cuando te agarraste a mi.
El Otamatone (a.k.a el bicho)
"Venga, te dejo" bendita barba.
Despedidas.
La tercera vez, sigues jugando con mis manos, sigue lloviendo y haciendo ese frío que se te mete en los huesos... y te giras para mirarme.
El banco de la estación de autobuses.

Y cuatro meses después sigues agarrándote a mi como aquella vez.
El vegetariano y los perretes.
Despedida. 

A una semana de repetir el ritual y creo que por fin ha llegado la hora de dejarlo todo marchar, lo necesito (aunque lleve diciéndolo seis meses) 

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